Valle de Benasque
Cultura

Un mural rinde homenaje al Ball de Benás en Benasque

4 de julio de 2026

Mural en la doble fachada de la plaza del Centro de Ciencias de Benasque: a la izquierda un mayordomo con flores en la cabeza y castañuelas de cintas de colores; a la derecha la dona de Benás bailando con el traje tradicional y el Aneto con su cruz al fondo
El mural del Ball de Benás en la plaza del Centro de Ciencias de Benasque, obra de David Gatta.

Benasque tiene un nuevo emblema urbano. Un mural de 13 metros de alto por 20 de ancho ocupa la doble fachada en la plaza del Centro de Ciencias de Benasque Pedro Pascual. La obra, promovida por el Ayuntamiento de Benasque, está dedicada al Ball de Benás.

El autor es David Gatta, aerografista de Barbastro que con 12 días de trabajo ha realizado un trabajo muy realista, con todo lujo de detalles. No es su primera obra en la Ribagorza: hace un par de años creó otro gran mural en la plaza Tournefeuille de Graus.

En la parte izquierda, Gatta ha representado a un mayordomo benasqués con las flores sobre la cabeza tocando las castañuelas con sus cintas de colores; a la derecha aparece la dona de Benás, ataviada con el traje tradicional, ejecutando el baile. Al fondo, como telón pirenaico, el Aneto y su cruz.

Qué es el Ball de Benás

El Ball de Benás (o Ball de la Cabesèra) es una danza tradicional del valle, arraigada en las fiestas de sus pueblos y documentada desde el siglo XIX. Más que un espectáculo folclórico, es una expresión viva de identidad comunitaria que se renueva cada año: música, memoria, fiesta y relevo generacional entre quienes lo mantienen.

Su cita principal es el 30 de junio en Benasque, durante las fiestas del patrón, San Marsial. Tras la procesión, los hombres bailan el Ball dels Omes en la plaza; al día siguiente son las mujeres quienes protagonizan el Ball de les Dones, en una continuidad que subraya el carácter intergeneracional de la tradición. La misma danza se celebra también en otros pueblos del valle, como Eriste (Ball de Grist, el 1 de agosto) y Sahún (Ball dels Sombrers, el 8 de septiembre).

Sus señas de identidad son inconfundibles: las grandes castañuelas de boj adornadas con cintas de colores marcan el ritmo, mientras los danzantes lucen ramos de flores sujetos a la cabeza con pañuelos, símbolo de renovación y de continuidad de la comunidad. La coreografía se despliega en varias partes y culmina en les marradetes, con sus característicos movimientos en zigzag y en espiral (fen el cargol) que evocan el ir y venir por la montaña. Los mayordomos dirigen el baile y traspasan simbólicamente el testigo a sus sucesores mediante la entrega de flores.

En 2025 el Ball de Benás fue reconocido como Bien de Interés Turístico de Aragón, un reconocimiento a una práctica que sobrevive gracias a la participación continua del vecindario, generación tras generación. El nuevo mural de la plaza del Centro de Ciencias lleva ahora esa tradición al espacio público, para vecinos y visitantes, durante todo el año.

Puedes consultar las próximas fiestas y celebraciones del valle en nuestra agenda.

Fuente: Diario del AltoAragón